miércoles, 20 de febrero de 2013

Tira y afloja


Ver en tus ojos amor y rabia. Mostrar indiferencia aunque el fuego me quema. Saber que sientes lo mismo. Que nos llevaremos al extremo y nos pondremos al límite hasta que uno de los dos caiga. Y el que caiga habrá perdido el juego, aunque después nos demos la mano para levantar. Porque yo nunca te dejaré caer y tú a mí tampoco. Estamos conectados desde que nuestros caminos se cruzaron en algún punto de nuestra vida, un vínculo más fuerte de lo que nadie se imagina. Pasa por encima de lo que diga la gente, por encima de los que intenten separarnos, por encima de que no nos dirijamos la palabra, y sigue intacto sin rozarse. Porque nos queremos, aunque no lo decimos porque éste es nuestro juego. Un tira y afloja llevado al extremo; un viene y va que nos mantiene a flote. No podemos ser una pareja normal porque se iría nuestra magia. Porque somos iguales aunque muchas veces lo hayamos negado. Sólo nosotros conocemos las reglas de nuestro juego, y solo nosotros podemos y sabemos jugar. Y el día que se acabe, una parte de nosotros quedará ahí, con el recuerdo de lo que fue. Yo te quiero y tú me quieres… y este es nuestro juego. 

jueves, 14 de febrero de 2013

El día de después nevó.


El día de después nevó. Y sonreí tristemente porque me habría encantado disfrutarla contigo pero tú elegiste otro camino. Y dibujé un corazón en la nieve pero no le puse nombres, solo lo observé larga y tristemente mientras más nieve lo tapaba hasta hacerlo desaparecer. Exactamente igual que el nuestro. Me encantaba la nieve, ahora me traía dolorosos y tristes recuerdos y sentimientos; amor, odio, rabia, y sí… todavía añoranza y todavía esa punzada de dolor porque te echo de menos. Porque imagino tus pestañas con pequeños copos de nieve y… no se lo que siento, y porque un día, tu también dibujaste un corazón al que sí le pusiste nombres y a ése, no lo cubrió la nieve. 

lunes, 4 de febrero de 2013

El cementerio de barcos


Autor: Paolo Bacigalupi

Editorial: Plaza y Janés


Sinopsis

Cable de cobre. Planchas de hierro. Chatarra. A veces aceite o incluso un bidón de petróleo, un recurso de otros tiempos. Estos son los tesoros que el joven Nailer encuentra entre los restos de los barcos varados. En la costa de lo que una vez fue el golfo de México la gente vive de desguazar estos antiguos petroleros y buques mercantes, y malvender a las grandes empresas. Nailer y sus compañeros, la «cuadrilla ligera», afrontan el trabajo más arriesgado: meterse en las entrañas de los barcos. Es una profesión dura en un mundo duro, en el que nadie cuida de nadie y gana quien es más rápido. La única manera de salir es con un golpe de suerte. Y ese llega el día en que, tras un huracán, Nailer encuentra un hermoso velero, uno de los clípers con los que siempre ha soñado, encallado en las rocas. Si vende lo que ha quedado, podría abandonar la playa. Pero dentro también hay una chica prisionera: si la mata, será rico; si la ayuda a salvarse y regresar con los suyos… empezará la aventura.


Opinión personal 

Este libro me lo metieron por los ojos (cosa no muy difícil, ya que me enamoro enseguida de los libros) y lo cogí con ganas, pero he de decir que me ha dejado un poco decepcionada pues me esperaba algo más.