lunes, 22 de octubre de 2012

El amor mira con el alma

El sabor de un beso de verdad siempre es único y perfecto. Y la gente no lo entiende, se empeñan en querer historias de cuentos de hadas, sobre todo, para el resto de la gente y da igual el sentimiento interior. Así funcionan muchas relaciones. Nunca entenderán lo perfecto de un beso imperfecto. La delicia del primer beso. Ese inesperado e improvisado enfrente de su portal que te da vergüenza contárselo a la gente de lo ordinario que fue. Pues para mí, fue el más deleitoso y verdadero. Y el segundo en la orilla de la playa, tras el cual le saqué una foto que hoy miraba. Y me siento bien y dichosa porque la foto es única y solo la tengo yo. No circula para que la vea todo el mundo y opinen y le quiten lo bello de la foto con sus comentarios envidiosos e indiferentes. Solo puedo opinar yo, porque solo yo y él estuvimos ahí. Sonríe ingenuo y no mira a la cámara. Su mirada se pierde unos centímetros detrás. Me miraba a mí. Esta foto es lo único que guardo en una caja de dimensiones agradecidas porque solo ella y lo que significa para mí llena toda la caja de sensaciones, recuerdos, añoranza, amor. Y es lo que necesito para alimentar mi alma que se representa en ese brillo de los ojos y que, desde entonces, duerme para despertar solo contigo; con una mirada cómplice en un encuentro inesperado,  un "te echo de menos", una sonrisa en un encuentro planeado y oculto o un beso en la nada,  porque todo desaparece si me besa. Cada ser tiene su comida y su diversidad, la comida de mi alma solo eres tú.

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